-
El principio de incertidumbre postulado por Heisenberg resulta crucial para el desarrollo de la física actual, pero a la vez, suele ser algo complicado de interpretar. Este principio parece limitar el poder descriptivo de la realidad considerado hasta la fecha ilimitado. Parece decir: mientras tú seas realidad no hay manera de que puedas abarcar todo la existencia con tu pensamiento. Esto es: no puedes conocer la totalidad de la realidad, sino desde tu perspectiva, afecciones y posibilidades ¡Se rompe el sueño objetivista de los idealistas!
-
El principio dice que resulta imposible conocer las dos variables cuánticas (posición y velocidad o bien ∆Energía y ∆tiempo) de una ondapartícula: cuanto más precisemos la velocidad mayor será nuestro desconocimiento de la posición, y viceversa. Es decir, al enfocar la ondapartícula para detectar su posición, entonces, su velocidad lineal nos resulta incognoscible. Según Heisenberg la relación de indeterminación viene pautada por la constante de Planck: ∆Energía x ∆tiempo >= h/(4∏) En cualquier caso, el principio de incertidumbre es una variación del principio de complementariedad de Born el cual dice: en un mismo experimento no podemos estudiar, a la vez, el comportamiento ondulatorio (propagación y momento, es decir, velocidad) y el comportamiento corpuscular (choque y posición)
-
Hawking interpreta la incertidumbre diciendo que la física cuántica está absolutamente determinada; el problema, añade, es que ‘allí’ todo son ondas o vibraciones y nosotros queremos determinarlo y describirlo como si fueran corpúsculos porque estamos sumamente habituados a ello.
-
En realidad el mundo cuántico, como nuestro mundo, no está determinado. Somos nosotros quienes queremos determinarlo a través de leyes, modelos y definiciones. La realidad, por su parte, es salvaje. Lo que debería haber dicho Hawking es, más bien -Aunque haya incertidumbre eso no implica que la realidad se comporte de forma arbitraria e incoherente ¡La realidad no puede comportarse de infinitas formas posibles! Sin embargo, eso no implica que esté determinada por una mecánica y unas leyes dinámicas concretas, sino que es su continuidad ontológica lo que se lo impide-.
-
En realidad, el problema de la incertidumbre no es exclusivamente un problema cuántico, sino de continuidad: la continuidad ontológica de la realidad exige que a mayor determinación de ciertos aspectos más borrosos nos aparezcan otros. Esto se puede expresar a través de la conservación de la energía. De hecho, también en las mecánicas macroscópicas tenemos un problema semejante, pero el idealismo nos hacía creer que nuestro conocimiento era determinista, de la misma forma que nos hacía creer que realmente existen sólidos o cuerpos que se mueven, chocan y cambian. Pero esto es falso: el sólido o el átomo es una idealización descriptiva, mientras que el movimiento es un mito.
-
La incertidumbre es un problema del continuo -energético- y no exclusivamente de la constante de Planck. Así se puede apreciar en el ‘Cálculo no infinitesimal’. Sin embargo, lo que sí que hizo Heisenberg fue determinar el grado de incertidumbre a niveles microscópicos en relación a la constante de Planck.
-
A nivel macroscópico también existe la indeterminación: hay muchas variables de un sistema que nos resultan imposibles de conocer al destinar nuestras fuerzas a conocer otros aspectos del sistema ¡Carecemos de energía ilimitada para conocer exactamente todos los infinitos aspectos de un sistema! A fin de cuentas es una cuestión de enfoque: Todo enfoque resalta unos aspectos mientras nubla otros; ello conlleva que nos sea imposible determinar de forma exacta nada, pero no nos impide tener cierto control y dominio. Con motivos digo que todo conocimiento humano es siempre superficial, aparente y simplificado. Y aspirar al conocimiento absoluto ni tiene sentido ni lleva a nada útil.
-
Cuanto menor sea la energía que precisamos para determinar algo más exacto y preciso nos aparecerá. Esto también sucede con los organismos: cuanto menos energía nos requiere un trabajo, una acción, un pensamiento, con mayor detalle, precisión y potencia lo llevamos a cabo. En cambio, cuanto más nos cansa y agota más imprecisiones, inexactitudes y debilidades cometemos.
-
La determinación sólo toma sentido en un contexto humano, de la misma forma que las leyes sólo toman sentido entre los hombres. La naturaleza, en todo caso, no se rige por leyes ni determinaciones sino por potencias y afecciones. Y en cualquier afección hay mucho de indeterminable, pues toda afectación es un dispendio energético (se produce entropía). Sin embargo, todos los idealistas y deterministas han aspirado a la contemplación pura, es decir, no tener que invertir esfuerzos y energía para estudiar las cosas ¡No tener que afectarlas ni violentarlas para conocer como son por sí mismas! Pero esto es imposible y antinatural ¡Es una locura! Para conocer hay que destrozar, violentar y manipular. Conocer es una acción completamente egoista.
-
Determinar la naturaleza con leyes, constantes, idealizaciones y principios es una forma de humanizarla y apropiarnosla, eso es, de transformar la oscura selva virgen en un claro jardín por el que pasear a placer. Conocer es una manifestación de poder del hombre sobre cuanto le afecta.
|