EL CONOCIMIENTO
 
  1. El conocimiento puro y absoluto no es más que un ideal. Y como cualquier ideal resulta indemostrable e imposible.

  2. El conocimiento no expresa más que una forma refinda y astuta de esconder y camuflar la ignorancia y la ceguedad que abruma al hombre. Entendiendo que la ignorancia refleja, precisamente, la debilidad y la incapcidad humana para tragarse y sacar provecho a cuanto experimenta.

  3. Conocer consiste en poner vallas, condimentos y límites a la vida ¡Describir la vida a través de cosas!

  4. Toda descripción y explicación no es más que un velo artificial. Pero sólo de tal guisa la vida toma forma, color y gracia al paladar del hombre, volviéndosele comprensible y humana. No obstante, atención, el hombre con su conocimiento sólo ve, palpa y atiende a tan abigarrado atuendo y condimento -Si quisiera contemplar la vida desnuda, cruda, tal cual, sin velo ni figura ¿qué aspecto tendría ésta? ¿Cuáles son esos verdaderos mecanismos que dan forma, color y sentido a cuanto experimentamos?- Se preguntan muchos con pervertida curiosidad. Pero, ¿acaso no hay muchas razones para bucear tranquilamente en la superficie, acariciando inocentemente sus velos, sus carnosas curvas y su fresca piel de serpiente sin preocuparse por encontrar el fondo último de las cosas? ¿Acaso las cosas tienen un fondo y un núcleo? ¿Hay cosas? ¿No es todo eso fruto de nuestra imaginación y nuestra inventiva?

  5. Debajo del conocimiento más elevado se esconde la más grande de las ignorancias. El conocimiento sólo actúa como vestido, una epidermis y un envoltorio de la ignorancia humana. Y ésta es mucha.

  6. La ignorancia es cínicamente útil ¡Hay mucha sabiduría en cerrar la boca y apartarse de ciertos alimentos! La intolerancia, la ignorancia, el no querer conocer sirven para defender cierto bienestar humano.

  7. Hay que esconder la ignorancia de la misma forma que el guerrero y el luchador esconden sus puntos débiles. El necio muestra por doquier su ignorancia, su intolerancia y debilidad, quedando en evidencia. Su sed de bienestar es infinita, pero su capacidad es nula.

  8. Para quien ama el conocimiento: –Hay que estar harto, incluso, de nuestro bienestar-.